Cuba, su música y vida. Noticias

cuba, música y cultura, su gente, cuban music

facebook twitter

Las Orquestas femeninas en Cuba

El espacio resulta limitado para tan grande y curiosa historia que merece un estudio aparte en la cultura musical cubana. Sirva esta emisión como digno homenaje de recordación a todas las mujeres que han integrado orquestas femeninas, desde aquella humilde Charanga de Doña Irene hasta las que en nuestros días contribuyen a engrandecer el patrimonio sonoro cubano. Estamos seguros que aquel movimiento iniciado en el ya lejano año de 1928 no se detendrá mientras exista talento y dedicación, unido a la belleza propia de nuestras artistas nacionales.

La presencia de orquestas integradas por mujeres es uno de los fenómenos menos estudiados en la música cubana. Sin embargo, estas agrupaciones fueron surgiendo paulatinamente desde el lejano año 1928 cuando hizo su aparición La Charanga de Doña Irene. La viuda Irene Laferté reunía a sus hijas en la sala hogareña habanera para recrearse mediante la interpretación de obras populares de la época. La Charanga de Doña Irene estaba conformada por dos violines, una trompeta, güiro criollo y las pailas que ejecutaba su propia directora. La agrupación realizó presentaciones públicas en barriadas y poblados de La Habana y fue la génesis para la aparición de otra que fundó Mercedes Herrera, la hija de Irene, en 1932. Este nuevo elenco femenino se identificó bajo el nombre de Edén Habanera.

La Orquesta Ensueño fue creada dos años después de que surgiera la Charanga de Doña Irene. Pero en realidad tuvo más divulgación que su antecesora y fue más popularmente conocida por ser una de las primeras en tocar y realizar reiteradas actuaciones en los cafés al aire libre del Prado.

La Orquesta Ensueño creada por Guillermina Foyo en 1930, tenía doce integrantes. La conformaban dos trompetas, tres saxofones, un trombón y dos violines. También una batería, un piano, un contrabajo y una cantante. Bajo el formato tipo jazz band interpretaba melodías norteamericanas, valses, tangos muy de moda entonces y también canciones cubanas y latinoamericanas.

1932 marcó el inicio de la más importante agrupación musical de mujeres en Cuba. Anacaona comenzó como sexteto, luego se convirtió en jazz band y en sucesivas etapas de su trayectoria adoptó otros formatos. En nuestros días, nuevas generaciones de instrumentistas han ocupado los atriles que dejaron las decanas.

Las integrantes de esta añeja agrupación tuvieron su fuente de expresión en la música cubana y en obras foráneas abarcadoras de múltiples estilos, géneros y modalidades. Anacaona, la orquesta femenina surgida en el seno de las hermanas Castro, es la de mayor trayectoria en su tipo, pues aún mantiene vigencia. Paralelamente al surgimiento del sexteto Anacaona apareció otra orquesta femenina al estilo de las charangas. Fue conocida primero como Hermanas Mesquida. Pero adoptó el nombre de Yambambó tras sus presentaciones en La Hora Suprema de El Progreso Cubano, actual emisora Radio Progreso.

Sin lugar a dudas, la década del treinta del pasado siglo fue la etapa de desarrollo y consolidación de muchas orquestas femeninas en el gusto popular. Las audiciones radiales de estos elencos y su presencia en los aires libres del Paseo del Prado contribuyeron a hacer más notable la novedad de estas agrupaciones conformadas únicamente por mujeres.

La pianista y compositora Isolina Carrillo también se incorporó a la corriente de moda con sus Trovadoras del Cayo. La autora de la inmortal pieza Dos Gardenias ejecutaba la trompeta en el elenco femenino que se hizo famoso entre los años 1933 y 1935.

La primera experiencia internacional de una agrupación femenina cubana se produjo en 1934 con la salida hacia Veracruz de la orquesta Orbe. Este colectivo musical fundado dos años antes, estaba integrado por Esther Lines como violinista, saxofonista y directora; Bertha Fraga violinista y sax; las hermanas Luisa y Delia Vallejo cantantes; Aracelis Rosillo en la trompeta y Elsa Díaz en el drums.

El fenómeno de las orquestas femeninas no fue privativo de la capital del país. Con el paso del tiempo esta práctica proliferó en poblados de provincias. En Madruga se conoció a las Hermanas Estupiñán, mientras que la ciudad de Pinar del Río acogió a la Estudiantina Pinareña. La región de Camajaguaní en el centro de la isla también contó con algunas orquestas femeninas que constituyeron antecedente para el resurgimiento posterior de muchas agrupaciones similares. En la última década han proliferado los elencos femeninos que ponen a los bailadores cubanos y de todo el mundo en contacto con novedosos tratamientos sonoros y atrevidas polirrítmias y armonías. Entre las más notables se encuentran: Anacaona, Son Damas, Canela, Ricacha y Salsa Morena, junto otras tantas que no olvidan el sentido coreográfico de sus interpretaciones.

Fuente: cadenahabana.cu