Cualquier persona que lea y la haya probado sabrá de lo que se habla. La langosta cubana tiene un sabor y una textura muy diferente a cualquier otra.
La principal diferencia radica en el entorno en el que vive. Criarse en un lugar, por lo general, en calma y cálido hace que tenga un sabor más intenso.
Pero no sólo en el paladar se nota la diferencia puesto que la langosta cubana también difiere en el caparazón y la tonalidad de las otras variedades como la langosta común, la africana o la mora.
La langosta cubana, en Cuba, Brasil o Japón es un alimento muy reclamado por el turismo debido a su exquisito sabor y bajo precio.
La frescura es muy importante para disfrutar de todas las propiedades de este alimento. Además, es esencial que la langosta este bien cocinada y preparada en el momento para que no tengamos que tirarnos unos días en el baño o en el hospital.
Para saber si una langosta es fresca hay que fijarse en su cola. Si esta plegada hacia adentro es una buena señal. Después el color y el sabor son aspectos claves para concluir si una langosta es fresca y buena.
TOMADO DE sisepuede.es
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