El mambo de Pérez Prado se estrenó en 1946 en La Habana. Los primeros temas se titularon: Trompetiana (registrado como mambo), Panamá (registrado como Mambo kaen). Pero los productores de discos no entendieron las locuras experimentales de Perez Prado y el genio tuvo que marchar a México. "Me voy a México. Si la suerte me acompaña, allá voy a formar mi orquesta de mambo. Y tengo fe absoluta de que el mambo va a triunfar".
En México un empresario le dijo: "Yo no creo que eso del mambo guste aquí, mano. Aquí la música que gusta es el danzón". Pero el cubano era un loco sublime, sabía lo que quería y podía y un músico bien entrenado y decidido es algo imparable.
Observen ustedes el ajiaco que preparó el Dámaso: "Mambo es la combinación sincopada de un ritmo que llevan los saxofones. Sobre esa sincopa, la trompeta, la flauta o lo que usted quiera hacen una melodía. La batería va con ritmo de cencerro a curto tiempos y el bajo de una combinación de una negra con dos corcheas. Una negra en el primer tiempo, dos corcheas en el segundo tiempo. Un compás de espera en el tercer tiempo y otra negra en el cuarto tiempo. El mambo clasifica un ritmo". (Entrevista de Federico Gómez Pombo).
Los viejos rumberos negros cubanos aseguran que Pérez Prado fue el impulsor de la timba, "ese lo hizo todo, ligó el iyesá, lo folclórico y lo más moderno".
"Soy partidario del mambo —confesó en 1951, el gran musicólogo cubano Alejo Carpentier, actuara ese ritmo sobre la música bailable cubana como un revulsivo, obligándola a tomar nuevos caminos. Hay mambos de una invención extraordinaria, tanto desde el punto de vista instrumental como desde el punto de vista melódico. Todas las audacias de los ejecutantes norteamericanos de jazz han sido dejadas atrás por lo que Celibidache llama "El más extraordinario genero de música bailable de su tiempo".
resumen tomado de cubahora.co.cu
| Próximo > |
|---|

